El Silencio de los Espejos

shadow-ornament

Capítulo 3

Las Visiones del Espejo

Ryan permaneció la mañana del 21 de enero en el Centro de Operaciones de los Protectores, ubicado en el sótano del granero familiar. El joven tenía un cuaderno en el que realizaba anotaciones, mismas que obtenía de un extraño libro de magia. La situación con el espejo de la Cámara de los Greenfield lo tenía intrigado, especialmente tras la llamada que Alison Pleasant le hizo a él y su hermano Tyler dos noches atrás.

Ryan estaba decidido a descubrir todo sobre aquel espejo, que formaba parte de una colección de cuatro espejos, que habían pasado de generación en generación dentro de la familia Livingston, hasta llegar a manos de la señora Mabel Greenfield. De repente, una taza de café apareció al lado de su cuaderno. Ryan levantó la vista y vio a su hermano mayor, Warren, observándolo.

—Me preguntaba cuando me pondrías al tanto de lo que investigaban Alison, Tyler y tú.

Ryan, algo incómodo, apretó los labios y forzó una sonrisa. Hasta ese momento no había querido involucrar a Warren, ni a sus amigas Juliet y Millie, pensando que ya tenían suficiente con lo que estaban enfrentando, especialmente Millie, quien sufría más el duelo de la muerte de Milton.

—No pensé que fuese importante hasta ahora. Es solo una investigación sobre unos espejos.

—Lo era hasta que Tyler me dijo que estabas investigando a Lilith en profundidad.

—Es una posibilidad.

—Ryan, está muerta. Las chicas la derrotaron en el Bosque Plateado.

—Lo sé, pero dime, ¿se te ocurre alguien más capaz de controlar a las personas a través de espejos?

—Según Tyler, solo tú y Alison han visto cosas extrañas, ¿no?

—Sí. Estuve investigando a los Livingston, eran una familia de hechiceros. Alison buscó en los registros históricos de la biblioteca, pero no encontró nada, solo una nota en un periódico de 1863.

—¿En serio? ¿Qué decía la nota?

—Hablaba de la desaparición de un miembro de los Livingston. Nunca lo volvieron a ver. Según las historias, los espejos de la colección estaban encantados, podían consumir el alma de quien más los mirara. Se convertían en una adicción.

—¿No es peligroso que la señora Mabel lo tenga en exhibición?

—Eso pensé, pero lo vende por dos mil dólares.

—Parece que lo sobrevaloró.

—Así es.

Ryan se dirigió al pizarrón donde había anotaciones sobre un antiguo enemigo que alguna vez se alió con los Príncipes Legendarios.

—Lilith dominaba el Mundo de los Espejos, una dimensión creada para observar desde los espejos, desde donde nos localizó cuando estábamos en Cronos con el Agente Mitchell.

—Exacto.

—Me pregunto si estos espejos podrían estar relacionados con ese mundo. Es solo una teoría, pero cuando pienso en lo que Alison experimentó, lo dudo.

Ryan continuó repasando la información mientras Warren revisaba lo que había encontrado sobre los Livingston. Luego, abrió una caja en el suelo, sacando un sobre de papel con algo de dinero.

—Estos son mis ahorros del año pasado. ¿Qué tal si compramos el espejo?

Ryan, sorprendido, miró a su hermano, quien le mostraba un fajo de billetes.

—¿Guardaste el dinero en la caja de nuestras armas?

—No podía tenerlo en mi cuenta bancaria. Lo necesitaremos para esto. Lo ahorré para otras cosas, pero puedo recuperarlo.

—Yo tengo cuatrocientos dólares ahorrados. Podríamos hablar con Tyler y las chicas para reunir el resto. ¿Qué opinas?

—Nos quedaremos sin dinero, pero ¿qué más da?

 

****

 

Alison, Tyler, Ryan y Millie acudieron a la tienda de la señora Greenfield. Alison quería que Millie usara sus poderes para obtener una visión sobre el espejo, que los llevara en la dirección correcta de saber cómo lidiar con la situación, pero Millie estaba nerviosa; si tocaba el espejo o miraba su reflejo, podría despertar la maldición de la que Alison y Ryan habían hablado. La señora Mabel los recibió con una sonrisa, comentando que algunas personas habían estado mirando el espejo de manera extraña.

—No quiero pensar mal del espejo, pero hay tantas historias en esta ciudad que no sé qué creer —dijo la señora Mabel.

—¿Ha visto algo inusual? —preguntó Millie.

—Algunas personas se quedan mirando su reflejo por minutos, hasta que les pregunto si están bien.

—¿Usted se ha visto en él? —preguntó Alison.

—No, soy muy supersticiosa. Paso frente al espejo, pero nunca me miro.

—Yo tampoco quise hacerlo —añadió Tyler.

—Dijo que cuesta dos mil dólares, ¿cierto? —preguntó Ryan.

—Así es.

—Lo queremos —dijo el joven.

—¿De verdad? —La señora Mabel se quedó pasmada, por unos momentos, y luego volvió en sí—. Ha estado tanto tiempo en mi tienda que voy a sentir extraño no volver a verlo.

—Puede verlo de esta forma: le estamos quitando una maldición de encima.

La señora Mabel asintió y recibió de Ryan un fajo de billetes: dos mil dólares en efectivo. Minutos más tarde, Mabel cubrió la superficie del espejo con un papel de cartón y lo entregó a los cuatro chicos. Cuando abandonaron la Cámara de los Greenfield, Alison miró el escaparate de la tienda y vio algo extraño. El reflejo mostraba a personas vestidas con ropa anticuada, y los autos parecían de los años cuarenta. Parpadeó varias veces y al mirar la calle, todo volvía a la normalidad. Los transeúntes iban y venían, muchos de ellos con las vistas en sus teléfonos. Había algunos que caminaban, mientras se filmaban a sí mismos realizando transmisiones en vivo.

—¿Estás bien? —preguntó Millie.

—Creo que pasó lo mismo que anoche.

—¿En serio? —preguntó Ryan.

—No es solo el reflejo de los espejos. Todo parece diferente, como si estuviera viendo otra época. ¿Los años cuarenta, quizás?

Millie, Tyler y Ryan intercambiaron miradas de preocupación, mientras Alison intentaba procesar lo que acababa de ver.

 

****

 

De vuelta en el Comando Central, Ryan colocó el espejo sobre una gran mesa de madera, rodeada de enciclopedias antiguas. El olor a polvo y tiempo impregnaba el lugar. Warren y Juliet ya los esperaban, curiosos por saber más. Ryan destapó el espejo y advirtió a sus amigos que no miraran su reflejo.

—No queremos que alguno de ustedes pase por la misma experiencia que Alison y yo hemos pasado.

—¿Estás seguro? —preguntó Warren, mientras se acercaba al espejo—. Porque no creo que pase nada…

—¿No escuchaste a Ryan? —Juliet le cubrió los ojos por detrás y lo sentó en una silla.

Ryan miró a su hermano Warren con recelo, quien decidió seguir las indicaciones. Millie se acercó al espejo y tocó la superficie, con los ojos cerrados, buscando algo que detonara alguna visión. De pronto, la joven se quedó inerte por unos minutos hasta que volvió en sí.

—Millie ¿sucedió lo que pienso? —preguntó Alison.

—Sí.

—¿Y bien? ¿Qué viste? —preguntó Ryan.

—Vi a una mujer con unas ropas bastante antiguas. Debió ser del siglo antepasado. Estaba frente a una mesa con cuatro espejos y sostenía un cristal negro. Hacía algo con ellos.

—¿Cristal negro? —Warren intentó acercarse, pero Juliet lo detuvo.

—Sí, creo que intentaba realizar un encantamiento por la forma en que movía sus mano y sostenía el cristal. Mi pregunta es, ¿quién era esa mujer y dónde está ese cristal? Tal vez esa sea la clave para deshacer lo que sea que está causando estos efectos.

—Podríamos empezar con los Livingston o la Casa de los Greenfield —sugirió Alison.

 

****

 

Los seis jóvenes trabajaron juntos esa tarde. Salieron del Comando Central y regresaron a la tienda de la señora Mabel. Millie estaba aún perturbada por su visión y luchaba con sus propios sentimientos, mientras Tyler intentaba acercarse sin invadir su espacio. Antes de entrar, Alison señaló a un hombre que miraba su reflejo en un escaparate. Su comportamiento era inquietante.

—Lleva varios minutos ahí. ¿Cuánto más vamos a vigilarlo? —preguntó Tyler.

—Esperen aquí —dijo Warren, acercándose lentamente al hombre.

Cuando Warren lo alcanzó, notó lo demacrado que estaba.

—¿Señor, está bien?

El hombre giró lentamente, sus ojos estaban cansados y hundidos.

—Sucederá pronto, ¿sabes?

—¿Qué sucederá? —preguntó Warren, confundido.

—El reflejo me habla. Dice que todo cambiará.

Warren intentó tomar al hombre por el brazo, pero este lo alejó. De repente, una sombra emergió del reflejo y lo arrastró hacia el interior, haciéndolo desaparecer. Warren, atónito, se giró hacia sus hermanos, mientras Alison, al otro lado de la calle, notaba que la mujer que había visto también había desaparecido. La leyenda de la señora Mabel estaba empezando a cumplirse.

Volver a capítulos

Copyright © 2024 · Checko E. Martínez · Todos los derechos reservados